Repasamos aquel Osasuna de la temporada 93-94 y la trayectoria de los tres polacos que militaron en el club rojillo.

Jacek Ziober

Jacek Ziober nació el 18 de noviembre de 1965 en Lodz. Era un extremo izquierdo de la vieja escuela, con poca calidad, pero con una gran habilidad para centrar. Se crió en las distintas categorías del fútbol polaco. Ya con 17 años, empieza a disputar partidos con el primer equipo, con el LKS Lódz, conjunto con el que acabaría jugando unos doscientos partidos en ocho años. Sus buenas actuaciones lo catapultaron a formar parte de las distintas categorías inferiores de Polonia.

En 1990 es nombrado mejor jugador de la Liga de Polonia, y ese mismo año ficha por el Montpellier. Rinde a buen nivel durante un par de años, aunque se le quedó quedó un sabor amargo en su etapa en Francia, ya que perdió la final de la Recopa de Europa. En Francia demuestra su fuerte carácter: “En el descanso, recibo tratamiento del fisioterapeuta y Loulou me pregunta qué estoy haciendo allí. Entonces le digo que voy a tratamiento porque me duele la rodilla y me dice “no quieres jugar…”, entonces le digo “oh sí, ¿no quiero jugar?”, Y me quito los zapatos, los guardo en el armario y me voy a casa. Después de eso, el Sr. Nicollin le dijo “él ahí, este polaco, lo amo, tiene cojones y eso me gusta!»

Imágen de Jaciek Ziober. Fuente: noticiasdenavarra.com

Su trayectoria sigue siendo ascendente, sobre todo con su llegada a Osasuna en el verano de 1993. Enrique Martín es el artífice de su fichaje. Debuta con gol en Liga y en Copa, le marca un gol al Barça de Johan Cruyff, y termina la temporada con 10 goles, un nuevo récord para él. Individualmente su temporada es brillante, aunque Osasuna desciende. El polaco continúa en Pamplona, con ganas de intentar devolver al club navarro a Primera. En las dos próximas temporadas no goza de un gran protagonismo, y se acaba yendo a Polonia de nuevo, dejando atrás la que ha sido su casa durante tres campañas. Finalizaría su carrera en Estados Unidos.

Jan Urban

Jan Urban nació el 14 de mayo de 1962 en Jaworzno. De familia humilde, desde bien joven el delantero centro polaco tuvo que alternar el trabajo con el fútbol. Trabajó como mecánico y como chófer. Jugó en el Zagłębie Sosnowiec y en el Górnik Zabrze, donde conquistó 3 ligas y una Supercopa de Polonia. Su buen rendimiento le hizo llegar a Pamplona, a Osasuna. Permanecería en tierras navarras 5 temporadas. Cuaja grandes campañas en España y se convierte en un ídolo de la afición.

El momento cumbre y “más feliz de su carrera”, como relata él mismo, fue en el Bernabéu: Osasuna ganó 0-4 al Real Madrid con un hat-trick del polaco. Urban y el gol eran la pareja ideal. Ambos consiguieron llevar a los ‘rojillos’ a Europa y conseguir una histórica cuarta plaza. En su tercer año como ‘rojillo’, Cruyff pretendía convencer al polaco para formar parte la delantera del Dream Team, pero como el ariete no tenía representante, esa operación se quedó en una mera anécdota: “Estar en la lista de Cruyff para reforzar al Dream Team fue la leche”, declaraba contento y orgulloso.

Imágen de Jan Urban. Fuente: tonicruzprensa.com

Con el descenso de los de Enrique Martín a Segunda, el polaco permanece media temporada más, pero se acaba marchando. Acabaría jugando en el Valladolid, Toledo y Oldenburg. En tierras castellanas, acabó disputando cuatro encuentros como central. Al retirarse, entrenó en las categorías inferiores de Osasuna, al primer equipo, y a distintos equipos de su país natal. Actualmente sigue siendo mánager.

Rystard Staniek

Rystard Staniek nació el 13 de marzo de 1971 en Zabrydowice. Se trataba de un centrocampista con un buen trato de balón. Desde bien pequeño jugó en diferentes equipos de su país, y ya como profesional, también militó en distintos conjuntos del fútbol polaco. Sus buenas actuaciones lo llevan a participar con la selección en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, donde logra la medalla de plata.

Imágen de Rystard Staniek. Fuente: todocoleccion.net

Un año más tarde, gracias a su destacada trayectoria, ficha por Osasuna. Permanece dos temporadas en Pamplona: la primera, en la que el club navarro desciende, y la segunda, en la que milita en la categoría de plata. Sus dos años un tanto intranscendentes, también eclipsados por las grandes campañas de sus compatriotas Urban y Ziober, acaban propiciando la salida del centrocampista polaco en 1995 de vuelta a su país, donde permanecería activo hasta 2006.

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