Con el pase a octavos de final de la Champions, el Atlético de Madrid ha recordado a sus mejores momentos y noches europeas que pasaron a la historia.

Sufrir hasta el final

Si hablamos del equipo que dirige Simeone, la palabra que lo define siempre es sufrir, y ayer no fue menos. Sufrieron una y otra vez los ataques de un Oporto que se desesperaba el chocarse siempre con el mismo muro, Jan Oblak. Y cuando más cerca estaba el gol de los locales, de nuevo la vieja fórmula, esa que pese a que haya temporadas que parece que falla, siempre esta ahí, el balón parado acercaba a los colchoneros a octavos por medio del mejor del partido, Griezmann.

Tras este primer gol, todos los atleticos repetían lo mismo, «no encerrarse atrás», pero las ofensivas de los dragones seguían llegando por lo que los rojiblancos se vieron obligados a replegarse. Pero de nuevo se vio lo que es el Atlético de Madrid, y que así definía Simeone en su presentación, «un equipo contragolpeador, veloz», y una contra perfecta entre Griezmann y Correa, daba más tranquilidad al partido.

Pero el equipo madrileño se gustaba, quería más, y una presión increíble de De Paul, acababa con gol del argentino, el primero desde que es rojiblanco, ahora si, sentenciado el pase a octavos de su equipo.

De Paul celebra su primer gol con el Atlético de Madrid. Fuente: Getty Images

Complicaciones desde el principio

Esta clasificación tiene mucho más mérito sabiendo que llegaban cuartos de grupo, y que a los 12 minutos de partido, vio como se lesionaba una de sus estrellas, el máximo goleador del equipo, Luis Suárez. El uruguayo sintió unas molestias musculares, y entró en su lugar Matheus Cunha, que fue de los mejores. Se espera que «El Pistolero» tampoco pueda participar en el derbi.

En los rojiblancos nunca nada ha sido fácil, pero cuando más dudan de ellos, más posibilidades de ganar tienen. Tras malos momentos, ha vuelto el Atleti de siempre.

Los jugadores del Atlético celebran el gol de Griezmann. Fuente: Getty Images

 

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