Con el parón de los partidos del Leeds, debido al fallecimiento de la Reina Isabel II, hoy vengo a hablar de un histórico de Ellan Road, de un hombre que recibió varios trofeos importantes de la mano de la reciente reina fallecida y que por muchos, por no decir todos, es considerado como el mejor jugador de la historia del Leeds United. Efectivamente, por si todavía no lo habíais deducido, hoy recuperaremos la historia de Billy Bremner, el loco que hizo funcionar al mejor Leeds de la historia.

La adoración en el fútbol

El fútbol, tal y como lo conocemos hoy en día, no existiría sin la adoración a unos colores, unos futbolistas o unos ideales. Quieran o no, el fútbol se mueve por esto, por la afiliación de sus aficionados a las grandes estrellas, por el apegó a un club, ya sea por sentirte representado por el territorio o por su ideología, como muy bien vemos representado en Alemania con el Sant Pauli. Todo esto construye la historia de un equipo, dejando un legado para los futuros aficionados y como podemos ver en nuestra actual sociedad, la historia siempre es conservada, para recordar de donde venimos y mostrar a donde queremos ir, para educar a nuestros descendientes y, reitero, para generar adoración a un territorio, a una ideología de antaño o a un personaje célebre.
En el fútbol pasa lo mismo que en estos casos, los clubes erigen estatuas de sus grandes jugadores, guardan sus grandes conquistas en museos e inmortalizan su historia, ideales y colores en los muros del alrededor de sus estadios para que el día de mañana se siga recordando todos esos elementos que hacen que cada club sea distinto al otro.
En Ellan Road, la casa del Leeds United, la iconografía de los ídolos de la mitología «White» también están muy presentes.
Las 4 gradas del estadio reciben el nombre del mejor entrenador de la historia del club, Don Revie, y de 3 de los más grandes futbolistas que han pasado por los peacocks: Jack Charlton, Norman Hunter y John Charles. El propio Revie, también tiene una estatua en los alrededores del estadio, no obstante, cuando llegas al templo White, lo primero que ves, por ridículo que parezca, es una imponente estatua de un pequeño futbolista, llena de flores y ofrendas al más puro estilo religioso. El hombre que se inmortalizó para la posteridad en esa escultura es Billy Bremner, un futbolista que llevó al Leeds y a sus ideales a lo más alto, quedando de este modo siempre ligado al club y siendo inmortalizado para que todo el mundo recuerde, no solo quien fue Billy Bremner, sino, que es el Leeds United.

Estatua de Billy Bremner decorada con bufandas de los aficionados. Fuente: Depositofotos

Billy y Don, Don y Billy

La historia de Billy Bremner está ligada a la historia de otro gran hombre en la ciudad inglesa, Don Revie, un jugador del Leeds United que en 1961 se convirtió en entrenador y terminaría siendo el mejor de la historia del club. Revie, fue el encargado de revolucionar y cambiar por completo la historia de un mediocre club de Yorkshire hasta llevarlo a lo más alto del balompié inglés, haciendo que, a día de hoy, nadie dude en incluir al Leeds en la lista de históricos del fútbol inglés.
Don Revie fue el máximo exponente del fútbol duro, directo y clásico, un estilo que llevó hasta la cima de Inglatera, en gran parte, gracias a sus grandes escuderos dentro del campo, de los cuales, destacaba, Billy Bremner, un muchacho de 1’65 que jugaba de mediocentro y que, con el 4 a la espalda se encargaba de trasladar a sus compañeros en el terreno de juego todo lo que predicaba Revie desde los banquillos. Era un tipo duro, la definición perfecta de pequeño pero matón, no obstante, que su afán por el tackle no os embarre la mente, Bremner tenía una técnica exquisita, un pase soberbio y una capacidad goleadora digna de un delantero centro.

Billy Bremner junto a Don Revie en un partido del Dirty Leeds. Fuente: BRITmania

La locura de Billy 

El mejor jugador de la historia de un club tan peculiar como el Leeds United no solo se gana ese honor con títulos y buen fútbol. Billy fue el máximo exponente del Dirty Leeds, un equipo recordado por ser duro, sucio y tramposo, es más, durante muchos años fue su capitán y representó a la perfección el espíritu del equipo, tanto dentro del terreno de juego como fuera, ya que, si por algo se caracterizaba Billy Bremner fue por ser un especialista de las polémicas y las bromas pesadas.
Del centrocampista escocés se cuentan relatos por decenas, pero, entre todos, destaca su ingeniosa broma a un periodista, que volaba con el equipo en un desplazamiento europeo, al que decidió robarle un diente de oro mientras este dormía plácidamente en el avión. Tras esta jugarreta carente de sentido, el centrocampista pelirrojo, no le devolvería su pertenencia al reportero mellado, dejando que el mismo tuviera que arreglárselas para acabar encontrando su dorado diente en una maleta ajena.

El capitán del Leeds no solo era peligroso por sus bromas de cabrón y sus entradas de maníaco, ya que, a pesar, de su escasa estatura, la sangre de Billy era escocesa y brava, haciendo que se metiera en algunos buenos líos de vez en cuando. Los dos momentos más críticos de su carrera están relacionados con puñetazos, una vez en un bar y la otra en una final contra el Liverpool en Wembley, era un hombre de contrastes.
La historia del bar sucedió en la capital de Dinamarca, Copenhague. Billy estaba con cuatro compañeros de la selección escocesa, que tras un partido amistoso, decidieron salir a relajarse a un bar de la localidad, sin embargo, todos sabemos que los escoceses no son mucho de relajarse en un bar. La noche acabó sin ninguna sorpresa, Billy y sus amigos terminaron apartados de la selección de por vida a causa de una pelea multitudinaria en el bar.
La otra historia sucedió en 1974, en la final de la Charity Shield, actual Community Shield, un trofeo que da inicio a la temporada regular de fútbol enfrentando al campeón de la liga y la copa. La final enfrentó a los peackcoks contra el Liverpool, el cual, tenía como estrella a Kevin Keegan. Ambos conjuntos se pegaron con todo, la tensión era evidente y nadie hacía prisioneros en el campo. Cuando el cronómetro del encuentro ya había consumido, prácticamente al completo, su tiempo, Bremner le propiciaría una dura patada a Keegan, que harto de recibir palos de los jugadores Whites se enzarzó en una pelea con el pelirrojo. El árbitro les expulsó a ambos, pero la locura se había apoderado de ellos, empezando una batalla sin tregua hasta los vestuarios, donde perdieron sus respectivas camisetas y dejaron atónitos a los miles de espectadores sentados en las gradas del viejo Wembley.

Kevin Keegan dándole un puñetazo a Billy Bremner en su famosa pelea de Wembley. Fuente: AS

The King

En este deporte, el apodo, puede serlo todo. Los apodos, en su gran mayoría, concentran todas las cualidades de un jugador en una sola palabra, nos sirve para identificarlo y referirnos a él con un sobrenombre cariñoso o, incluso, de adoración y respeto. Ejemplos de esto serían Mr.Liverpool para referirnos a Steven Gerrard, «El Matador» para referenciar a Luis Hernández o «Kaiser» (emperador) para hablar de Beckenbauer.
En el caso de Billy, su apodo, «The King«, le queda como anillo al dedo. Porque eso es lo que fue Bremner, el rey de Leeds, un líder dentro del terreno de juego que puso al servicio del escudo su integridad física y la de cualquier otro rival con el objetivo de llevar la rosa de Yorkshire a la cima del mundo.
Billy Bremner falleció en 1997 a la corta edad de 57 años y en Leeds se declararon dos días de luto para que toda la ciudad pudiera honrar a su eterno capitán.
El pelirrojo se fue, pero nunca será olvidado, al igual que las dos ligas que ganó en 1969 y 1974, la F.A Cup del 72, la Copa de la Liga del 68, la Charity Shield de 1969 y la dichosa final de la Copa de Europa, que perdieron frente al Bayern de Múnich de Beckenbauer en 1975.
El funeral de Billy fue una despedida muy digna de un rey, pues grandes astros del mundo del fútbol y toda la ciudad de Leeds salió a la calle a despedirlo, a postrarse por última vez a los pies del mejor jugador de la historia de su club, que poco después sería inmortalizado en una estatua de bronce que le da la bienvenida a todo el mundo a Ellan Road, el templo que vio como el Dirty Leeds y Billy Bremner dominaban Inglaterra.

Billy Bremner junto a Johann Cruyff en las semifinales de la copa de Europa de 1974. Fuente: Yorkshire Post

Pau Osorio

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Vinaixa, 18 años, estudiante de periodismo y amante del fútbol