Estos días han estado marcados por dos grandes cosas: una nueva derrota del equipo, esta vez a manos del Sevilla, en un partido extrañísimo para ambas escuadras y por una nueva polémica fuera de la cancha que deja y mucho, que pensar. Una vez más el equipo muestra poca seriedad a la hora de actuar y a la hora de decidir quiénes son los que se cuelgan nuestro escudo en el pecho.

El Levante es un equipo con una mística extraña. El eterno segundo en una ciudad que le perteneció desde antes, el decano que a veces parece ser solo un maestro sustituto. “The Oldest Club in Town” (el equipo más viejo de la ciudad), reza el eslogan para la presente temporada, una condición de equipo antiguo que ha sido foco de debate en varias ocasiones. Lo cierto es que el Levante es mucho más de lo que pudiera parecer a simple vista. Porque a simple vista pareciera que somos una maraña de ilusos que, semana a semana, se olvidan de donde están parados y quiénes son para dejar entrar en sus corazones rayitos de esperanza. Esperanza que por cierto se ha ido debilitando en las últimas temporadas.

Pero también ocurren otras cosas, y es que la esperanza no se ha ido perdiendo porque sí. Han sido varias ya de la dirigencia (tanto del presidente como de la dirección deportiva) que han ido permeando en ese ideario granota y en esa capacidad de ilusionarnos con lo más mínimo. Y es que nadie sigue al Levante esperando ser campeón de Liga, pero al menos esperamos un mínimo de convicción, de trabajo, de ética y de esfuerzo. La triste realidad es que esto no siempre se ve. Ya es hora de que cambiemos algo.

A simple vista no parecemos un club serio ¿Pero cómo? Si tenemos una rama de fútbol sala que es una de las mejores del país. Lo mismo del fútbol femenino, que hace poco le jugó de igual a igual al poderoso Olympique de Lyon. O nuestra querida cantera granota, que ha sabido levantar talentos que brillan en primera división como el mismo Morales, que con tantos gritos de gol ha dado vida a nuestra camiseta y que ha nutrido al primer equipo actual con talentos jóvenes que nos invitan a soñar con el futuro, como Dani Cárdenas, Alejandro Cantero o Pepelu. Entonces, ¿somos o no un club serio?

Imagen de Cárdenas en un encuentro con el Levante.
Fuente: La Razón

El caso Campaña

Planteo la pregunta porque el día de ayer ocurrió una situación con la esposa de uno de nuestros jugadores. La frase “el equipaje lo habéis pagado vosotros” quedará marcada a hierro en nuestro ideario colectivo, que fácilmente podría adornar el Ciutat con el mismo carácter que el “Mai Ens Rendirem” o “L’Equip dels Valencians”.

Algunos podrán decir que ella puede hacer lo que quiera o que llevar a su hija a conocer al “presi” del equipo que sigue no es algo tan grave. Y no, no lo es tanto. O no lo sería al menos si el equipo no estuviera en crisis. O quizás a alguien se le olvida que llevamos 10 fechas sin ganar en esta edición de LaLiga, o que sumadas a las del curso anterior ya van 17 fechas sin ganar (un récord que no parece tan terrible por el solo hecho que se lo han dividido dos entrenadores). Pese al cambio de entrenador seguimos haciendo agua en defensa y sin poder defender adecuadamente un balón parado, o que todas las semanas sale alguien del campo por lesión. Y la verdad es que esta crisis es porque no estamos siendo un equipo serio.

Una más de tantas otras

Lo de la mujer de Campaña es una anécdota más del triste libro escrito por esta dirigencia. En donde a Paco López se le mantuvo al mando de un equipo siendo que ya debería habérsele cambiado la temporada pasada; donde no fichamos un lateral derecho, posición que nos grita de dolor todos los partidos, donde nuestro TERCER lateral derecho no juega, cobra un pastizal y además comenta, coincidentemente, al Sevilla (y que tampoco ha titubeado en chocar cabezas con algunos de los seguidores del equipo), y donde uno de nuestros mediocampistas centrales siempre se lesiona, excepto cuando defiende a su selección (y que, ojo, ha sido uno de los fichajes más caros de la historia del Levante, si no, el más).

La afición del Levante siempre le ha cumplido a este club. Fuente: FTBL Life

Llegó la hora de decir basta

Estamos siendo poco serios como club, como rama de fútbol masculino, como primer equipo, pero como afición nunca. La afición del Levante no solo viaja, si no que anima, sufre, llora y últimamente pierde la esperanza. Pero que no se termine de perder, que la recuperemos, que la llama nunca se apague y que el público siga palpitando cada partido como ha sido siempre, como un nuevo “ahora sí”. Que la rabia y la desazón de la gente la sientan en cada pitido al palco, porque esta gente se merece más y ya es hora que en las altas cúpulas granotas se enteren y que la seriedad que tanto necesita este equipo se le contagie de aquel lugar de donde nunca se ha ido, las gradas del Estadi Ciutat de València.

“El Levante es una encrucijada en la que los caminos no se bifurcan, sino que se encuentran. Allí hemos ido a parar los que nos negamos a a perder la identidad a cambio de glorias que nos sonaban ajenas […] Allí nos conocimos los que encontramos en la resignación de nuestros fracasos, la belleza de lo pequeño, y aprendimos a apreciar el privilegio de lo escaso”

Pedro Sempere, “No le digas a mi madre que soy Granota”, 2008

Footer
Artículo anteriorEl 11 de los mejores Españoles que han pasado por la Premier League
Artículo siguienteGetafe 0-3 Celta: El Celta respira y hunde al Getafe
31 años. Estudiante de Doctorado de la University of Birmingham. Amo el fútbol y a mi Levante Unión Deportiva. Futuro jugador de Rugby 7s.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí